Montañas de residuos crean en China ciudades vacías donde nadie quiere vivir:

Las poblaciones contaminadas con fosfoyesos fueron creadas para las víctimas del terremoto de Sichuan de 2008. Esta ciudad creada para afectados del terremoto de Sichuan al lado de una planta química lleva años sin ser habitada Greenpeace / Wen Weny

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Pekín. (EFE). Varios pueblos y ciudades de nueva planta en el centro de China, construidos para las víctimas del terremoto de Wenchuan de 2008, están vacíos porque nadie quiere vivir en ellos al encontrarse junto a montañas de fosfoyesos, un residuo altamente contaminante, denunció hoy un estudio publicado por Greenpeace.

Según un experto chino de la organización medioambiental, Lang Xiyu, muchos habitantes que perdieron sus hogares en el seísmo de hace un lustro rechazaron el nuevo emplazamiento que les dieron las autoridades, situado al lado de montañas de residuos a veces de mayor tamaño que la propia localidad reconstruida. Los que sí viven junto a estos fosfoyesos -restos de la producción de fosfatos utilizados como fertilizante- denuncian que “sienten dolor” al beber el agua de las cercanías y notan un empeoramiento generalizado de la salud, según contaron en un documental también presentado hoy por la ONG.

Los “pueblos fantasma” -al menos hay ocho núcleos residenciales vacíos- son sólo la punta del iceberg de lo que según Lang es “una industria de fosfatos hinchada, que produce más fertilizante del que se necesita, y que ha acumulado 300 millones de toneladas de fosfoyesos, el equivalente a 200 kilos por cada ciudadano chino”.

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China es la mayor fabricante mundial de fosfatos, utilizados principalmente como fertilizante y que han causado problemas medioambientales especialmente en la mitad sur del país, según el estudio de Greenpeace, elaborado tras meses de trabajo de campo en 2012. Sichuan, la provincia en la que 90.000 personas murieron por uno de los peores terremotos de la historia, el ocurrido en marzo de 2008, es también la zona más afectada por esta contaminación, un caso más en un país que sufre una grave degradación medioambiental por su rápida y en ocasiones descontrolada industrialización.

El informe de Greenpeace se concentró en el estudio de localidades de la provincia afectadas por esta polución, porque Sichuan es una de las principales productoras de fosfatos, aunque esta industria se reparte por todo el país, extendiendo también el problema de sus residuos. Lang señaló a Efe que por ahora se han centrado en los daños al medio ambiente, por lo que no hay todavía estudios médicos que demuestren una relación directa entre los residuos y los casos de enfermedades como el cáncer en las zonas afectadas, aunque aseguró que se trata de material tóxico susceptible de ser muy dañino.

“Nueve muestras revelaron la presencia de metales pesados tales como arsénico, cadmio, cromo y mercurio”, señaló el experto, quien denunció que muchas empresas incumplen las leyes chinas que prohíben situar estos residuos a menos de 800 metros de zonas residenciales.

“En algunos casos sólo hay decenas de metros de distancia, sin valla proyectora alguna”, aseguró, evidenciando que en algunos casos la montaña de residuos está a orillas de ríos que abastecen de agua a cientos de pueblos.

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