El concepto de exposición universal contribuyó fuertemente a la comunicación social de los logros imperialistas, al incorporarse como curiosidades elementos etnográficos propios de las culturas dominadas por parte de las grandes potencias imperiales.

Las Exposiciones Universales tienen como referencia original muestras, de ámbito nacional, el objeto de las cuales era dar a conocer los avances de la industria, el comercio y las artes del país en el que se celebraban.

En el primer país donde las encontramos es en Francia, donde François de Neufchâteau, ministro francés del interior, impulsó la idea y la organizó. El 19 de septiembre de 1798 se inauguró en el parisino Campo de Marte una exposición de productos industriales y artesanales franceses. El ministro tenía intención de repetir este acontecimiento anualmente, pero, aunque no llegó a ser una cita anual, si que se hizo con bastante periodicidad, 1801,1802, 1806, 1818, 1819, 1823, 1827, 1834, 1839, 1848 y 1849.

Inglaterra 1851
Otro lugar donde se celebraban este tipo de muestras nacionales era Inglaterra, aunque la que se puede considerar la primera “gran exposición de los productos de la industria de todas las naciones” se celebró en Londres, en 1851. Uno de los aspectos que más destacó de esta exposición fue el “Cristal Palace” de Joseph Paxton, un jardinero con gran experiencia en construcción de invernaderos,  quien imaginó el palacio de exposiciones como uno de ellos pero de mayores dimensiones: 563 metros de largo por 124 de ancho.

A partir de este momento las exposiciones se convirtieron en lugares de exposición de objetos fetiche, eran innovadores, como si fueran mágicos y eran de todas las procedencias. Como se ve con el Crystal Palace, se buscaban espacios enormes, grandes escaparates, donde exponer productos e industrializados, máquinas, mercancías, … En este momento se produce un cambio en la concepción del mundo, se pasará a exponer las máquinas como obras de arte, estarán dispuestas desde el primer momento a la vista de los clientes, se pretende llamar la atención. Pero no sólo las máquinas son las importantes, pues no sería lo mismo sin los personajes que las iban a ver, todo formaba parte de un mismo escenario. Se creaba una atmósfera.

Hasta finales del siglo XIX, Londres y París se fueron alternando en la organización de estas exposiciones, destacando Francia en cuanto a las novedades arquitectónicas que presentan los sucesivos certámenes.

Paris 1887
En la exposición de 1887 Gustave Eiffel destacó por la torre Eiffel, aunque por otro lado, el 14 de febrero de 1887 las páginas de “Le Temps” publicaron un manifiesto titulado “Protesta de artistas”, en el que rechazaban su proyecto según los siguientes argumentos:

Escritores, escultores, pintores y amantes apasionados de la belleza hasta ahora intacta en París, venimos a protestar con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra indignación en nombre del gusto francés despreciado y en el nombre del arte y la historia francesa amenazantes, en contra de la erección en pleno corazón de nuestra capital de la inútil y monstruosa torre Eiffel. ¿Hasta cuando la ciudad de París se asociará a las barracas y mercantiles imaginaciones de un constructor de máquinas para deshonrarse y hacerse fea inesperadamente? Pues la torre Eiffel, que ni siquiera la comercial América querría, es, no lo dudéis, la deshonra de París. Todo el mundo lo siente, todo el mundo lo dice y todo el mundo lo lamenta profundamente, y no somos más que un débil eco de la opinión universal, tan legítimamente alarmada

La Torre Eiffel se acabó convirtiendo, le molestara a quien le molestara, en el símbolo de la Modernidad. Con ella, su autor demostró que el arte no era destruido por la técnica, sino que la técnica se limitaba a ofrecer nuevos recursos para desarrollar el arte.

Además la torre Eiffel significó un gran cambio en este tipo de exposiciones, ya que por primera vez no sólo eran importantes las mercancías que se exponían, sino que ahora sería importante, también, la ciudad. La ciudad pasaría a ser uno de los objetos de expectación de los visitantes, pues con tan sólo un vistazo se podría ver entera y desde la altura.
Esto se verá reflejado en las posteriores exposiciones, ahora ya no se pretenderá hacer un escaparate sólo para objetos, sino que la propia ciudad será escaparate de las novedades mercantiles e industrializadas, pero a la vez, será escaparate de sí misma. Así, este tipo de acontecimientos, pasarán a ser una exhibición del poder industrial, comercial y creativo de los participantes concursantes, así como un instrumento de proyección política e imagen de una nación organizadora, que durante un tiempo se convierte en anfitriona de personajes importantes.
Además, serán un gran impulso para las ciudades, que ahora protagonistas, aprovecharán las exposiciones para mejorar, sanear, hacer nuevas infraestructuras, que mejorarán la vida de los ciudadanos, y además que dan una visión de modernidad de la ciudad a todos los visitantes.

Barcelona 1888
La Exposición Universal de Barcelona, 1888, se organizó en el Parque de la Ciutadella, que anteriormente pertenecían al ejercito. La remodelación de la Ciutadella fue a cargo de Josep Fontserè en 1872. La entrada a la exposición se efectuaba a través del Arco de Triunfo, aun presente hoy en día, diseñado por Josep Vilaseca, y el recinto se extendía hasta lo que hoy se conoce como el Hospital del Mar.  De la zona militar, hoy, se conservan el Palacio del Gobernador, el arsenal y la capilla. Los tres continúan en activo. Muchos de los edificios que se construyeron para la exposición fueron destruidos, algunos debido a problemas y otros debido a la organización, ya que tenían fecha de caducidad, entre ellos el gran Hotel Internacional de Domènech i Muntaner. Otros han resistido el paso del tiempo y siguen vivos, aunque con otros usos, como el Arco de Triunfo de Vilaseca, que era el encargado de recibir a los visitantes que acudían al recinto ferial, el Castillo de los Tres Dragones de Lluís Domènech i Muntaner (café-restaurante de la exposición, actualmente Museo de Zoología), el umbráculo, proyectado por Josep Fontseré y acabado por Josep Amargós i Samaranch y una parte de la llamada “Galería de las Máquinas”, hoy ocupada por los servicios del zoo.

Aunque la exposición se mantuvo en este espacio no fue el único en el que se actuó, gracias a esta exposición se pudo rehabilitar el barrio de la Ribera, hasta ese momento poco estimado por la ciudad, pero además generó un avance en las infraestructuras de toda la ciudad, que ofreció un salto hacia la modernización y el desarrollo. La exposición universal trajo consigo otras novedades para la ciudad, como la urbanización del frente marítimo entre el Parque de la Ciutadella, naturalmente todo reformado para la exposición, hasta la Rambla, esto implicó la construcción del Paseo Colón y del nuevo muelle (actual Moll de la Fusta). Otros aspectos són la construcción del Palacio de Justicia, en el paseo Lluís Companys, el monumento a Colón (que se inauguró en plena exposición), se instalaron Las Golondrinas y se dotó de iluminación eléctrica las primeras calles de Barcelona (La Rambla, Paseo Colón, Plaza Sant Jaume y el interior de la exposición).

Barcelona 1929
Unos años más tarde se celebró La exposición Internacional de Barcelona en 1929 que constituyó otro gran acontecimiento para la ciudad, ​​no sólo desde el punto de vista cultural y económico, sino también desde el ideológico, urbanístico y arquitectónico. Esta exposición presentó a la ciudad una oportunidad para urbanizar la zona olvidada de la montaña de  Montjuïc, pero también sus alrededores, como Plaza España; todo gracias al proyecto de Puig y Cadafalch. Además fue un banco de pruebas perfecto para la arquitectura que nos dejó uno de los mejores Pabellones, uno que tenía que ser efímero, pero que finalmente se reforzó para que perdurara en el tiempo, hablamos del Pabellón de Alemania de Ludwih Mies van der Rohe.

Esta exposición representó un esfuerzo constructivo y urbanístico que nos dejó como herencia una gran cantidad de palacios, pabellones y construcciones diversas: el Teatro Griego, el Pueblo Español, el Estadio Olímpico, los palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, el Pabellón de la Ciudad de Barcelona, ​​la Casa de la Prensa, las Torres Venecianas, la Fuente Mágica de Jujol, etc. Desgraciadamente muchas de las construcciones desaparecieron inmediatamente después de la clausura de la Exposición, y otras fueron demolidas a lo largo del siglo XX, en muchas ocasiones para ser sustituidas por otros edificios más afines a las nuevas modas, no por ello más adecuadas a las funciones requeridas.

Shanghai 2010
La última exposición universal celebrada fue la de Shanghai en 2010, oficialmente Expo 2010 Shanghai China. El tema central de la exposición fue la vida urbana, que se resume en el lema “Mejor ciudad, mejor vida”. Se convirtió en la exposición más grande de todas las celebradas, con un recinto de 528ha y 192 países participantes. En esta ocasión se creó el “Área de Mejores Prácticas Urbanas” donde se trataba que las ciudades expusieran sus propias  experiencias y propuestas sobre un mejor modelo de desarrollo urbano.

Como podemos observar, lo que empezó siendo un escaparate de nuevas tendencias tecnológicas ha llegado mucho más lejos implicando a todos los aspectos de la ciudad donde se organiza. Esto crea mejoras en las ciudades, da lugar a mejores infraestructuras, a renovar espacios deteriorados y sobretodo innovar y experimentar ya no sólo dentro de un palacio, sino en los espacios urbanos.

En épocas más cercanas a la actualidad se pueden observar dos acontecimientos más que también han ayudado a mejorar la ciudad. El primero fue en 1992, la XXV Olimpiada y en 2004 el Forum de las Culturas. Ambos produjeron cambios y crecimientos en la ciudad de Barcelona.

En el caso de las olimpiadas se crearon y replantearon hasta barrios enteros, como es el caso de la Ciutadella-Vila Olímpica, dónde se construyeron nuevos edificios dedicados al alojamiento de los deportistas. Pero, sin duda, la mayor grandeza de las olimpiadas fue el modo de actuar de Barcelona, la manera en que se produjo el nuevo plan para el deporte en la ciudad, la estrategia de NO CONCENTRACIÓN de los espacios deportivos, hecho que ha contribuido a un crecimiento disperso de estas actividades, consiguiendo que el uso de los nuevos centros sea una apuesta a largo plazo.

Las dos exposiciones universales que se produjeron en Barcelona así como la XXV Olimpiada del 92, y otros grandes acontecimientos, han ayudado al crecimiento de la ciudad y a la mejora de espacios deteriorados, como fueron el barrio de la Ribera, con el conjunto del parque de la Ciutadella  y todo el frente marítimo hasta la rambla; y un aspecto mucho más importante, el tema del barraquismo de Montjuïc, ahora una montaña llena de palacios, teatros, zonas de ocio y jardines. Además permiten a los habitantes de la ciudad un espacio de tranquilidad, ocio e incluso de trabajo, como es el caso de la Fira de Barcelona.

Son, por lo tanto, estos grandes eventos internacionales, motor de crecimiento y mejora para las ciudades dónde se ubican.

¿Se puede equiparar al fenómeno de Eurovegas, y la competición que genera?

sin duda es un tema de debate muy interesante!

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